Apenas pasadas las 21 horas, la banda salió al gran escenario para la alegría de los fans que corearon y gritaron desde el primer minuto."Jinetes Cromados" fue el tema que rompió el hielo a puro rock and roll de la vieja escuela, con guitarras furiosas y una potencia impresionante.
Se fueron hilando otras canciones como "Intoxicarme", "Vivamos el momento" y "Va a ser difícil olvidar" y "Cuchillos guantanamera", a un ritmo vertiginoso; hasta llegar a "Nunca lo olvides", para bajar un cambio y brindar uno de esos momentos de grandes coros del público.
La aparente tranquilidad duraría poco, para darle paso a "Bajos instintos", otro rock old school acompañado en la pantalla gigante con un guepardo e imágenes de tormentas. Por si le quedaba la duda a algún despistado sobre si Airbag es la banda que aun sostiene la bandera del rock que supo ser mainstream en los 80 y 90, que clarísimamente los crió, despejaron cualquier sospecha.
Para sumarle accesorios a esa imagen ultra rocanrolera de otras épocas, fue que Patricio Sardelli se cuelgue la doble guitarra para tocar "Diez días después".
Seguidamente, "Noches de insomnio" demostró que es un hitazo con su "estoy tan loco" coreado dejando la garganta por todos.
Más estética super clásica y rockera: imágenes de guerra y acción en la pantalla para ilustrar "Apocalipsis confort", en una versión que fue pura potencia. Tremendo, uno de los puntos altísimos de la noche.
Sonó "Pensamientos" para darle pasó a otro momentazo con "Huracán", donde los hermanos Sardelli aparecieron en escena con máscaras de calavera. Y si, si hay una imagen simbólica de aquel rock noventero, eran las calaveras y tiene todo el sentido del universo que estén presentes en un recital de Airbag.
Luego de "Cicatrices" le dio paso a uno de los enormes hitazos de la banda que a esta altura nadie puede negar que es un clásico del cancionero argentino: "Cae el sol". Y por supuesto, el gimnasio de calle Yrigoyen volvió a estallar al grito de "No queda nadie en la ciudad pero por vos me quedo acá".
Después de "Motor enfermo" y "La moda del montón", acompañada de las tradicionales pelotas gigantes que aparecen en los recitales para que se vaya pasando el público, pero en esta oportunidad, con calaveras. Si, calaveras otra vez. Emblemático.
"Colombiana" hizo que varias de las fans se saquen sus remeras para revolearlas, mientras se subían a los hombros de algún voluntario.
A esta altura llegó otro de los grandes clásicos, ese temazo que musicalizó una infinidad de videos emotivos y sigue siendo inoxidable: "Por mil noches".
A esta altura, hablar de lo importante que es Airbag en el rock argentino, es trillado. Mencionar que fue la banda de pibitos que apareció a principios de los 2000 para transformarse en una topadora rockera, también se ha dicho. Los hermanos Sardelli son el último bastión del rock que sonaba a pleno en los 80 y los 90, no solo desde su sonido de guitarras demoledoras que te pasan por encima, sino desde la imagen y la puesta, que se empeña en demostrar que ese estilo puede estar más vivo que nunca.
Nota aparte para Patricio Sardelli, último Guitar Hero del rock nacional. Puede haber violeros más jóvenes que la rompen, sin dudas, pero en la primera línea de cualquier festival, no hay otro guitarrista que recupere esa esencia y la sostenga casi como una cuestión de principios.
En resumen, Airbag brindó un enorme recital y, viendo que su público está lleno de menores de 25, demuestra que el rock no morirá jamás.